Se dan “con todo” republicanos

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Los dos aspirantes republicanos a la fiscalía general de Arizona, Rodney Glassman y Warren Petersen, protagonizaron un debate primario plagado de ataques personales. CORTESIA: Arizona Clean Elections

Tenso debate de Rodney Glassman y Warren Petersen, aspirantes a la Fiscalía

Los dos aspirantes republicanos a la fiscalía general de Arizona, Rodney Glassman y Warren Petersen, protagonizaron un debate primario plagado de ataques personales, señalamientos sobre credenciales legales y visiones contrapuestas sobre inmigración, elecciones y agua, en un encuentro organizado por la Comisión de Elecciones Limpias de Arizona. 

La contienda, transmitida a todo el estado, ofreció el primer contraste directo entre ambos antes de la elección primaria del 21 de julio, cuyo ganador enfrentará en noviembre a la demócrata Kris Mayes.

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Apenas iniciado el debate, los candidatos se enfrascaron en una discusión sobre sus aptitudes para dirigir la principal oficina legal del estado. 

Petersen, presidente del Senado estatal, cuestionó que Glassman, teniente coronel del Cuerpo de Abogados Generales de la Fuerza Aérea, haya procesado casos reales como fiscal militar. Aseguró que una solicitud de registros públicos no arrojó evidencia de su trabajo en la Base Luke y calificó a su oponente como un “hijo de familia rica” que ha perdido seis elecciones consecutivas.

Glassman respondió señalando que Petersen obtuvo su licencia de abogado hace apenas 28 meses y que nunca ha presentado una demanda ni ha procesado a un acusado penalmente. 

Lo acusó, además, de enviar voluntarios de campaña a llamar en broma a una base militar en activo durante tiempos de guerra para obtener material de investigación.

“Hay 500 mil veteranos en Arizona, y lo que Warren Petersen describe es que ha tenido voluntarios haciendo llamadas en frío, llamadas de broma, a la oficina legal de la Base Luke preguntando por mí por mi nombre de pila”, afirmó Glassman.

En un momento que obligó al moderador a intervenir por el uso de objetos, Glassman mostró una carta de apoyo firmada por el propio Petersen en una campaña anterior. 

“Gracias por tu apoyo”, dijo mientras sostenía el documento. 

Petersen contraatacó de inmediato: “Rodney Glassman es un charlatán que me engañó. Me dijo que era un candidato conservador. No sabía que fue ayudante de Raúl Grijalva durante cuatro años ni que recibió el respaldo de Planned Parenthood”, afirmó, y añadió que Glassman había cambiado de partido cuatro veces.

Las diferencias filosóficas quedaron claras cuando abordaron el tema migratorio. Petersen prometió buscar un acuerdo 287(g) para que las fuerzas locales cooperen más con autoridades federales, y destacó su papel en la Ley de Seguridad Fronteriza y la Ley ICE de Arizona. 

Dijo que su oficina habla con la Casa Blanca dos veces al mes y presentó lo que describió como una carta de agradecimiento de la administración Trump. 

Glassman, en cambio, se comprometió a retirar a Arizona de las 42 demandas que la fiscal Mayes ha interpuesto contra el gobierno federal, a las que calificó como litigios “para ganar clics”.

En el espinoso terreno de la integridad electoral, Glassman reconoció que Joe Biden ganó Arizona en 2020 y que los resultados fueron certificados, pero sostuvo que los arizonenses “nunca sabrán” el alcance total de las acusaciones de fraude porque la fiscal de entonces no protegió las boletas ni abrió una investigación completa. 

Petersen evitó responder directamente si Biden ganó, y en su lugar aludió a su respaldo a un proyecto de ley electoral al estilo Florida, a su intervención en las citaciones de la auditoría de 2020 y a su promesa de reconstruir la unidad de integridad electoral.

El cierre del debate trajo uno de los intercambios más tensos y cuando se le preguntó si apoyaría a Glassman en caso de perder la primaria, Petersen fue contundente

“No puedo apoyar a un criminal”, y sugirió que podría dejar la casilla en blanco en su boleta. 

Glassman, por su parte, apeló a la unidad partidista: “El trabajo número uno de los republicanos es despedir a Kris Mayes en noviembre”, y se comprometió a respaldar al eventual nominado.

En materia financiera, las cifras más recientes de campaña muestran que Glassman cuenta con una ventaja de efectivo considerable: alrededor de 4 millones de dólares disponibles, impulsados por un préstamo personal de un millón de dólares a su propia campaña.

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Petersen dispone de 1.52 millones de dólares, de los cuales 123 mil 500 provienen de préstamos personales. Ambos han recaudado sumas significativas en una contienda que se anticipa como una de las más costosas del ciclo estatal.

La presidenta del Partido Demócrata de Arizona, Charlene Fernández, reaccionó con un comunicado en el que afirmó que el debate “dejó una cosa clara: los republicanos ofrecieron caos, teorías conspirativas y ataques, pero pocas respuestas reales para las familias de Arizona”. 

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