El zar antinarcóticos Terrance C. Cole, justifica el uso de fuerza letal contra narcotraficantes que fueron denominados como “terroristas” por parte de la administración Trump. FOTOS: Oscar Ramos / Prensa Arizona
Durante la Expo de Seguridad Fronteriza celebrada en Phoenix, el zar antinarcóticos Terrance C. Cole y el fiscal general interino de Estados Unidos, Todd Blanche, delinearon el martes una doctrina de fuerza hemisférica que equipara el narcotráfico con el terrorismo para justificar acciones militares directas.
Durante su intervención, los funcionarios señalaron a los “narco políticos”, en lo que se interpretó como una alusión directa al caso del gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya y defendieron abiertamente la detonación de lanchas rápidas en el Caribe y la extracción de Nicolás Maduro como actos de legítima defensa.
Blanche, fue el encargado de fijar el marco jurídico de la ofensiva.
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“La designación de estos cuatro cárteles como organizaciones terroristas extranjeras nos permite involucrar por completo al sistema de inteligencia y a las fuerzas del orden para llevar ante la justicia a los terroristas que han estado matando estadounidenses”, sentenció.
El fiscal general sostuvo que la administración Trump ha roto con la inercia de gobiernos anteriores al emplear al Departamento de Defensa como un brazo operativo más en la lucha contra el crimen organizado transnacional.
Cole, administrador de la DEA, profundizó en esa línea al asegurar que la región vive un punto de inflexión gracias a la presión del presidente Donald Trump.
“Cuando piensan en lo que estamos enfrentando actualmente en México, hablamos de corrupción política, de élites políticas; es una devastación”, afirmó el veterano agente, quien acto seguido vinculó esa supuesta captura del Estado por parte del narco con la necesidad de actuar sin las trabas diplomáticas del pasado.
Sus palabras fueron recibidas como una confirmación de que Washington está dispuesto a intervenir directamente en territorios donde considera que los gobiernos locales han sido cooptados por el crimen.
Para ilustrar los resultados de esa política de mano dura, los funcionarios citaron la captura y expulsión del poder del “dictador” Nicolás Maduro en Venezuela.
“Estamos enviando un mensaje claro en el hemisferio occidental: en cualquier lugar y en cualquier momento”, advirtió Cole, arrancando los aplausos de los contratistas y agentes presentes en el centro de convenciones de Phoenix.
La misma lógica, explicaron, se aplica a la destrucción de las llamadas “lanchas rápidas” utilizadas por los cárteles para mover cocaína por el Caribe y el Pacífico; operaciones militares que, según los ponentes, han quedado amparadas por la nueva clasificación de estas agrupaciones como combatientes enemigos.
Cole detalló que la presión sobre las rutas del Pacífico ha provocado un desplazamiento masivo del tráfico de cocaína hacia Europa, un efecto secundario que, lejos de preocupar a la agencia, se presentó como una prueba del éxito de la estrategia de intercepción violenta.
“Hemos tenido la suerte de contar con un legado de disrupción significativa, pero ahora vemos más cocaína yendo a Europa que nunca, porque quieren evitar al Departamento de Defensa empujando desde Colombia hacia la frontera con Ecuador”, explicó.
La intervención de Cole y Blanche en Phoenix, que se produce apenas unas horas después de la agresiva alocución del zar fronterizo Tom Homan, deja claro que la administración Trump ha derogado en la práctica la distinción entre política antidrogas, antiterrorismo y acción militar exterior.
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Al calificar a los capos como “terroristas”, el gobierno justifica el empleo de fuerza letal sin previo aviso y la injerencia en la soberanía de otras naciones, al tiempo que deslegitima a cualquier autoridad extranjera que considere cercana al narcotráfico, como se ha insinuado en repetidas ocasiones sobre el gobierno de Sinaloa.
“Ya hemos entrado en esa siguiente fase”, remató Cole, dejando claro que la ofensiva no ha hecho más que empezar.












