Las intervenciones en la mesa redonda dejaron en claro que las políticas comerciales de Washington y los conflictos geopolíticos están golpeando con fuerza desigual a las familias trabajadoras del estado. CORTESIA: Katie Hobbs
Realiza mesa redonda en Tucson, con la candidata JoAnna Mendoza
La gobernadora Katie Hobbs encabezó una mesa redonda sobre el costo de vida en Tucson, acompañada por la candidata demócrata al Congreso por el Distrito 6, JoAnna Mendoza, para escuchar de viva voz el impacto de los aranceles, los recortes en salud y el alza de combustibles sobre los pequeños negocios del sur de Arizona.
El encuentro, realizado en un centro comunitario, reunió a dueños de restaurantes, contratistas, defensores de la salud y trabajadores de bancos de alimentos, quienes describieron márgenes cada vez más estrechos, insumos más caros y una demanda creciente de asistencia social que desborda sus recursos.
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Las intervenciones dejaron en claro que las políticas comerciales de Washington y los conflictos geopolíticos están golpeando con fuerza desigual a las familias trabajadoras del estado.
Hobbs, que creció en un hogar de clase trabajadora en Tempe, vinculó su propia experiencia a la de los asistentes.
“Crecí en una familia de clase trabajadora; sé que cada vez que subía la gasolina o el mandado, mis padres tenían esas conversaciones difíciles sobre qué sacrificar. Mi esposo y yo hemos tenido esas mismas conversaciones en nuestra mesa”, dijo.
La gobernadora afirmó tomarse “muy a pecho cuando los políticos en Washington juegan con aranceles y guerras comerciales, porque sé quién paga el precio: familias como la mía y como las de ustedes, pequeños negocios que intentan mantenerse abiertos”.
Hobbs subrayó su compromiso de seguir luchando para que Arizona sea más asequible, al tiempo que reconoció que las medidas federales siguen encareciendo la vida diaria.
Mendoza, quien aspira a desbancar al republicano Juan Ciscomani en uno de los distritos más reñidos del estado, puso el acento en la acumulación de crisis que abruman a los ciudadanos.
“Hay tantas cosas sucediendo en el país que es difícil sentir que algo es normal sin sentirse abrumado. Es una cosa tras otra: el alza de los alimentos, la gasolina, una guerra en Irán que ni siquiera fue aprobada por el Congreso, y tenemos representantes como mi oponente que se niegan a hablar con sus electores y a convocar asambleas públicas”, declaró.
La candidata aludía así a la percepción de que Ciscomani ha evitado los foros abiertos en los últimos meses, una crítica recurrente de grupos comunitarios del distrito que se extiende del este de Tucson al condado de Cochise.
Durante la sesión, varios pequeños empresarios relataron que los aranceles a las importaciones han disparado el costo de materiales de construcción, empaques y suministros, obligándolos a absorber pérdidas o a trasladar precios en un mercado de por sí deprimido por la inflación.
Una encuesta de la Cámara de Comercio de Arizona de mayo indicó que el 67 por ciento de los negocios estatales ha resentido efectos negativos en sus cadenas de suministro a causa de las tarifas, y un 41 por ciento ha pospuesto planes de contratación.
Representantes de bancos de alimentos de Tucson describieron filas más largas de familias con empleo, pero incapaces de cubrir el gasto semanal del supermercado y el cuidado infantil, un reflejo de la presión que los precios ejercen sobre los salarios.
El precio de los combustibles fue otro de los temas centrales y de acuerdo con la Asociación Automovilística Estadounidense, la gasolina regular en Arizona ronda los 4.89 dólares por galón, y en algunas estaciones del área metropolitana de Tucson supera los 5.00.
Ese nivel, casi un 50 por ciento arriba de los costos previos al cierre del estrecho de Ormuz, encarece el transporte de mercancías y los desplazamientos de los trabajadores, un golpe directo a los negocios que dependen de flotillas o de clientes que ya miden cada viaje.
Los defensores de la salud, por su parte, advirtieron que los recortes federales a los subsidios de seguros están elevando las primas para empleadores y empleados, y que las clínicas rurales del sur del estado operan con déficit crónico.
La mesa redonda se inscribe en una serie de encuentros que la gobernadora ha sostenido con agricultores en Yuma, cerveceros en Flagstaff y dueños de camiones de comida en Tucson, todos con un mismo denominador: la queja por la incertidumbre que generan las políticas arancelarias y la volatilidad de los energéticos.
La propia Hobbs ha impulsado medidas para aliviar la carga, como la reducción de los costos de medicamentos recetados, la eliminación de deuda médica para cientos de miles de residentes y la ampliación del acceso a alimentos escolares, pero admitió que “todavía queda mucho por hacer” mientras las decisiones de Washington sigan presionando los bolsillos de los arizonenses.
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Para los pequeños negocios del sur de Arizona, el mensaje de la mesa fue claro: sin un cambio en la política federal de aranceles y sin una desescalada en los conflictos que mantienen cerrado el paso marítimo de Ormuz, las cuentas seguirán sin cuadrar.
Mientras tanto, la contienda electoral por el Distrito 6 se perfila como un termómetro del descontento económico, y foros como el de hoy ofrecen a los candidatos la oportunidad, o la obligación de escuchar a quienes, día a día, intentan mantener sus puertas abiertas.












