Teresa Leyba Ruiz, educadora certificada.
“50 años de un solo partido nos tienen en el sótano”: dice Teresa Leyba Ruiz
La doctora Teresa Leyba Ruiz, candidata demócrata a la Superintendencia de Instrucción Pública de Arizona y la única educadora certificada en la contienda, ofreció un diagnóstico demoledor del sistema educativo estatal, al que calificó como “el sótano del país” tras medio siglo de dominio republicano en la Legislatura.
En entrevista con Prensa Arizona, la ex presidenta del Glendale Community College desgranó sus propuestas para revertir el deterioro académico, la escasez de maestros y la crisis de seguridad escolar, y apuntó directamente contra su rival en noviembre, la actual tesorera estatal Kimberly Yee, arquitecta del programa de los vales ESA, a quien acusó de haber diseñado un sistema que desvía dinero público sin rendición de cuentas.
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Leyba Ruiz, de raíces hispanas y tercera generación de arizonenses, competirá en las elecciones del 3 de noviembre contra Yee, quien dio la sorpresa en las primarias republicanas del 21 de julio al derrotar al actual superintendente Tom Horne.
La contienda perfila un choque frontal entre dos visiones irreconciliables de la educación: la de una maestra que promete devolver a un educador al frente del Departamento de Educación y la de una funcionaria que defiende la expansión de las becas universales como un derecho de los padres.
Medio siglo de abandono
Para la aspirante demócrata, la raíz de la crisis es inequívoca.
“Lo que estamos viendo en la educación pública es consecuencia directa de 50 años de infra financiamiento intencionado por parte del mismo partido que ha controlado la Legislatura. Ahora nos encontramos en el último lugar de la nación y nuestros estudiantes están sufriendo”, declaró.
Según el informe “Quality Counts” de la revista Education Week, Arizona ocupa el puesto 48 en inversión por alumno, aproximadamente 9,600 dólares anuales, casi 5,000 por debajo del promedio nacional y el 50 en salario docente, con un promedio que apenas supera los 58,000 dólares al año.
La candidata recordó que bajo la gestión de Horne, la tasa de competencia lectora de tercer grado, un predictor clave del éxito académico, cayó del 41 al 36 por ciento, según el Arizona Education Progress Meter.
“Mi trabajo como superintendente será implementar las leyes y políticas que ya existen, pero también cambiar prácticas. Lo mejor que puedo hacer es servir como la principal defensora de la educación pública, porque la Legislatura es la que hace las leyes y la Junta Estatal de Educación fija la política. Necesitamos elegir legisladores que hagan de la educación una prioridad, porque no lo ha sido en Arizona durante 50 años”, afirmó.
La cultura del miedo
Uno de los blancos recurrentes de Leyba Ruiz fue la llamada “línea de empoderamiento”, conocida popularmente como la “línea soplona”, que Horne impulsó para recibir denuncias anónimas sobre supuestas irregularidades en las aulas.
“La mayoría de esas llamadas no son procesables. Es un desperdicio de dinero de los contribuyentes. ¿Por qué crear un entorno donde los maestros tienen miedo de lo que pueden o no decir, en lugar de un ambiente de respeto y admiración? Eso es lo que yo voy a restaurar”, prometió.
La candidata relató que en sus recorridos por los 15 condados del estado ha escuchado testimonios de docentes que trabajan con temor.
“Quieren concentrarse en los estudiantes, pero siempre están preocupados por lo que pueden o no decir. Esa cultura de miedo tiene un impacto directo en si los maestros se quedan en la profesión o la abandonan”, explicó.
Arizona cerró el ciclo escolar 2025-2026 con más de 2,500 vacantes docentes, según la Asociación de Educación de Arizona, y Leyba Ruiz atribuye buena parte de esa hemorragia al clima laboral: “No se puede retener a nadie si los tratas como sospechosos”.
La Inteligencia artificial
Consultada sobre la irrupción de la inteligencia artificial en las aulas, la ex presidenta del Glendale Community College adoptó una postura pragmática.
“La tecnología está cambiando a un ritmo acelerado. La inteligencia artificial y programas como ChatGPT no van a desaparecer. Lo mejor que podemos hacer es capacitar a nuestros maestros para que nuestros estudiantes la usen de manera responsable y ética”, afirmó.
Como profesora de matemáticas, recordó el viejo debate sobre las calculadoras: “Es una herramienta, como lo fue la calculadora en su día. Ahora la vemos como un colaborador. Hay que ayudar a los distritos a establecer estándares y guías”.
Leyba Ruiz subrayó que las mismas conversaciones que se dieron en el colegio comunitario sobre “cómo preparar a los estudiantes para trabajar junto a máquinas inteligentes” deben trasladarse ahora a las escuelas K-12, porque “debemos cambiar qué enseñamos y cómo lo enseñamos”.
La candidata se comprometió a liderar ese esfuerzo desde el Departamento de Educación, ofreciendo a los distritos escolares la guía y los estándares que, según ha constatado en sus giras, están demandando.
ESA y el desvío millonario
Uno de los momentos más encendidos de la entrevista llegó cuando la candidata puso el foco sobre el programa de Cuentas de Empoderamiento Escolar (ESA, por sus siglas en inglés), que permite a las familias utilizar fondos públicos para pagar educación privada.
Según Leyba Ruiz, la ley está diseñada para que el dinero no utilizado se acumule indefinidamente.
“Ahora mismo hay más de 350 millones de dólares acumulados sin usar. Con eso podríamos dar aumentos a los maestros, arreglar instalaciones, crear mejores entornos para nuestros estudiantes”, denunció.
La aspirante demócrata acusó directamente a su rival republicana, la tesorera Kimberly Yee, de haber sido una de las arquitectas de esa legislación.
“Ella ayudó a redactar la ley para que los padres puedan acumular ese dinero y usarlo incluso para pagar la universidad de sus hijos, dentro o fuera del estado. Ese dinero debería estar en las escuelas públicas”, afirmó.
La Oficina del Auditor General de Arizona documentó en 2025 que al menos 28 millones de dólares en fondos ESA se habían utilizado en compras no permitidas, incluyendo consolas de videojuegos y equipos de ejercicio.
La candidata también prometió eliminar de inmediato la práctica instaurada por Horne de aprobar automáticamente cualquier gasto de las ESA por debajo de 2,000 dólares.
“En un año, más de 600 millones de dólares han salido por la puerta sin verificación. Cada dólar de los contribuyentes merece ser protegido. Yo no aprobaré nada automáticamente”, garantizó.
Infraestructura en ruinas
Para ilustrar el estado de las instalaciones escolares, Leyba Ruiz relató una visita reciente a Page, en el norte del estado, donde encontró un gimnasio con vigas agrietadas, sostenidas por gatos hidráulicos.
“Está clausurado. No es seguro para los alumnos. Y en septiembre, todavía había partes de la escuela funcionando con enfriadores de pantano”, detalló.
La candidata vinculó ese deterioro con la falta de inversión crónica y con el desvío de recursos hacia los vouchers.
“En nuestras giras hemos visto demasiados ejemplos de instalaciones en pésimas condiciones. ¿Por qué permitimos que Arizona sea el último en financiamiento escolar? La educación es desarrollo económico. Si estas grandes empresas tecnológicas vienen a Arizona, tenemos que asegurarnos de que nuestros estudiantes estén preparados para esos empleos”, argumentó.
Seguridad escolar
Uno de los temas que más encendió la conversación fue la seguridad en los planteles, una herida que sigue abierta tras el asesinato de Michael Montoya, el estudiante de 17 años apuñalado en un salón de clases de la preparatoria Maryvale en 2025.
Leyba Ruiz, quien asistió personalmente a la vigilia en memoria del joven, vinculó la violencia escolar con la misma raíz fiscal que afecta al resto del sistema.
“La seguridad debe ser nuestra prioridad número uno, junto con el progreso académico. Pero esto también es una consecuencia de 50 años de infra financiamiento. Cuando los presupuestos se recortan, los programas de apoyo se eliminan. Las escuelas no tienen los recursos para contratar consejeros, trabajadores sociales o personal de seguridad”, declaró.
La candidata se refirió también a las denuncias de la exmaestra Teresa Pulido, quien en entrevista con este medio reveló que alumnos de la preparatoria Metro Tech le confesaron haber sido amenazados por pandillas y cárteles, y que algunos jóvenes eran reclutados dentro de los propios campus.
“Eso es horrible. He hablado con las familias de Maryvale y todas están preocupadas. Si una escuela quiere un oficial de recursos escolares, debe tener el financiamiento para tenerlo. Si prefiere reforzar sus equipos de consejería, también debe poder hacerlo. Pero ahora mismo no hay recursos para ninguna de las dos cosas”, explicó.
Mejorar la salud mental
Estrechamente ligado al tema de la seguridad, Leyba Ruiz abordó la emergencia de salud mental que atraviesan los estudiantes de Arizona.
Según la Asociación Americana de Consejeros Escolares, Arizona registró en 2025 una proporción de 716 estudiantes por cada consejero, casi el triple de la recomendación nacional de 250 a 1.
“Nuestros niños están sufriendo. Lo sabemos, lo vemos, y sin embargo las escuelas están maniatadas para traer los recursos que necesitan. Un niño no puede aprender cuando está atravesando un problema emocional”, afirmó.
Para ilustrar el impacto de los recortes, relató el caso de una escuela en Flagstaff, ubicada en una zona de bajos recursos, que perdió a su enlace familiar, un profesional que conectaba a las familias con servicios sociales y apoyos comunitarios.
“Esa posición fue eliminada. Ahora la escuela está luchando, y esas familias se quedaron sin la conexión que necesitaban. Así se ve medio siglo de abandono”, dijo.
Las prioridades
De resultar electa, Leyba Ruiz se comprometió a ser “una buena administradora de los recursos públicos” y a trabajar de la mano con la Legislatura, “porque cada estudiante, sin importar su código postal, merece acceso a una educación pública excelente”.
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Sus tres prioridades, enumeró, son estabilizar la planta docente, “demasiadas aulas no tienen un maestro permanente”, enfocarse en el rendimiento académico de los estudiantes y ejercer una fiscalización rigurosa de los fondos públicos.
“Las tasas de alfabetización no tienen ideología política. No son de demócratas ni de republicanos, son de nuestros estudiantes”, cerró la candidata
Teresa Leyba Ruiz, quien se presenta como la única educadora certificada en una contienda que definirá el rumbo de un sistema que, en sus propias palabras, “no puede esperar otros 50 años para ser prioridad”.












